ARTÍCULO

Proyecto Institucional Bimodalidad UAS 50/50

Dr. Martín Pastor Angulo

Director del Centro de Innovación y Desarrollo Educativo (CIDE)

Presencialidad + trabajo en línea con evidencias: una forma clara y organizada de aprender y enseñar en la UAS.

La Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, encabezada por el Dr. Jesús Madueña Molina, impulsa, con una alta prioridad, el Proyecto Institucional de Bimodalidad UAS 50/50 como una estrategia fundamental para modernizar la formación universitaria sin renunciar a lo esencial de la vida universitaria: el encuentro en el aula, el acompañamiento docente, el trabajo académico colegiado y la pertenencia institucional. La propuesta integra lo mejor de dos mundos: el trabajo formativo presencial y la actividad en línea, bajo un diseño didáctico-pedagógico intencional, evaluable y con seguimiento continuo.

Este proyecto institucional, coordinado por el Centro de Innovación y Desarrollo Educativo (CIDE) y el Centro de Universidad Virtual, con el apoyo de todas las dependencias y áreas de la Administración Central y Vicerrectorías de las Unidades Regionales, se basa en un modelo de alternancia planificada entre actividades presenciales y en línea (sincrónicas y asincrónicas) de los cursos curriculares, con una meta operativa 50/50 en unidades de aprendizaje factibles de incorporarse.

Y se plantea como una respuesta al llamado de la política federal para la innovación tecnológica y educativa, alineado al Eje Estratégico 1 “Formación académica de vanguardia” del PDI 2025–2029 “Con visión de futuro 2029” y al Modelo Educativo UAS 2022.

Asimismo, en el marco del proceso de Reingeniería Integral, busca optimizar los recursos humanos, físicos, financieros y materiales de la Universidad, así como aumentar matrícula hasta un 50% más en programas con cursos bimodales, siendo el primero de su tipo en México con una organización completa, y no improvisada por coyunturas circunstanciales (pandemia, violencia, etc.) .

¿Qué es la Bimodalidad UAS 50/50?

La bimodalidad 50/50 es un modelo de organización y desarrollo de cursos curriculares por asignatura o unidad de aprendizaje. Donde se entrelazan, por un lado, el componente presencial basado en actividades que requieren interacción directa, demostración, práctica guiada, discusión profunda, evaluación presencial cuando proceda, trabajo en equipo en aula, laboratorios/espacios físicos cuando aplique. Y por otra parte, el componente en línea con actividades académicas organizadas desde una plataforma educativa institucional, basada en Moodle, con tareas, recursos, foros, cuestionarios, productos o evidencias de desempeño.

En su definición operativa actual, el “50/50” se entiende principalmente como una alternancia organizada a lo largo de una semana lectiva. En este sentido, se planifica de forma que el estudiante sepa con claridad cuándo asiste al aula y cuándo trabaja en línea, y qué se espera en cada parte.

Es importante mencionar que, aunque el objetivo sea 50/50, puede ajustarse de manera responsable según la naturaleza de cada unidad de aprendizaje. Pues no todas las asignaturas tienen la misma lógica, y no todas requieren el mismo tipo de presencialidad.

¿Por qué este proyecto y qué busca lograr?

La bimodalidad no es una moda ni una improvisación. Con este proyecto institucional, la UAS responde a necesidades reales de la vida universitaria contemporánea tales como:

Flexibilizar sin bajar el nivel académico, al organizar el aprendizaje con tiempos y rutas más claras, integrando actividades presenciales y en línea que realmente sumen.

Fortalecer cobertura y continuidad, al reducir interrupciones por contingencias, facilitar trayectorias y sostener el aprendizaje con apoyo tecnológico.

Optimizar recursos y espacios, al mejorar la gestión de aulas y tiempos, sin sacrificar la calidad del proceso formativo.

Asegurar trazabilidad del aprendizaje, para que el trabajo “en línea” no sea una ausencia disfrazada, sino un componente con evidencias verificables.

Cuidar el enfoque institucional, al avanzar de manera gradual (primero con el nivel licenciatura), con reglas claras, acuerdos colegiados y respeto a la organización académica y a los derechos laborales.

¿En qué se diferencia de la clase tradicional y de “dar clase por Zoom”?

En la clase tradicional, gran parte del aprendizaje ocurre en el aula, y el trabajo fuera del aula suele depender mucho de hábitos personales (leer, estudiar, hacer tareas), a veces con poca estructura y seguimiento.

En la bimodalidad 50/50, el curso se diseña desde el inicio para que el trabajo presencial y el trabajo en línea se complementen: lo presencial se reserva para lo que más valor aporta el encuentro, y lo digital se usa para extender, preparar, practicar, retroalimentar y evidenciar. No es “menos universidad”: es otra manera de organizar el tiempo formativo con una arquitectura didáctica más explícita.

Con respecto a la diferencia de que no es “clase por Zoom”, es importante precisar que, a lo largo de la jornada estatal de socialización de esta iniciativa institucional, se presentó una confusión común con el concepto de bimodalidad que no es convertir la clase en videoconferencia.

Es decir, en un esquema de solo videoconferencia (mediante Zoom, Meet, Teams, etcétera) donde la sesión sincrónica que solía acostumbrarse en los periodos de resguardo en casa por las contingencias del Covid-19, inseguridad pública o previsiones climatológicas), solía copiar la lógica tradicional de la clase en aula: exposición + participación, pero por videoconferencia. En algunos casos, se apoyaban en aulas virtuales para entrega de trabajos y lecturas de materiales de estudio a criterio individual de cada docente.

En cambio, en la bimodalidad 50/50, la parte en línea no depende de ese tipo de videoconferencias. Sino que se organiza en una plataforma digital, pero con actividades asincrónicas y sincrónicas consideradas necesarias. Y, sobre todo, con evidencias (productos) que demuestren participación y aprendizaje efectivos. En síntesis, Zoom y otras herramientas similares, no se descarta totalmente, puesto que puede ser una herramienta de apoyo a programas de atención a estudiantes (tutorías, asesorías, actividades de atención especial, entre otros), pero no para el desarrollo de los cursos bimodales basados em un modelo didáctico-pedagógico y organizativo completo.

Metodología didáctica sugerida en la Bimodalidad 50/50

Para que el proyecto funcione, el cambio principal no es “tecnológico”: es didáctico-pedagógico y organizacional. La sugerencia básica se apoya en cinco decisiones clave:

1) Definir con precisión qué va presencial y qué va en línea. Cada asignatura identifica sus actividades “críticas” presenciales (por ejemplo: prácticas guiadas, resolución de casos complejos, demostraciones, debates, evaluaciones presenciales cuando proceda) y organiza el resto como trabajo en línea con sentido (lecturas orientadas, cuestionarios de verificación, foros argumentativos, entregables, portafolios, microproyectos, entre otros).

2) Trabajar por semanas con ruta clara (objetivo → actividad → evidencia). El estudiante debe poder responder tres preguntas sin confusión:

  • • ¿Qué toca esta semana?
  • • ¿Qué debo hacer presencialmente y qué en línea?
  • • ¿Qué evidencia debo entregar o completar?

3) Asistencia virtual basada en evidencias. En la bimodalidad, la “asistencia en línea” no se mide por estar conectado. Se define por evidencias concretas en plataforma, tales como participación en foro, entrega de actividad, cuestionario contestado, bitácora, producto subido, etcétera. Esto vuelve el proceso transparente y justo.

4) Evaluación visible, simple y alineada. La evaluación debe mostrar con claridad qué es lo que realmente cuenta y cuánta importancia tiene para el proceso formativo. Al respecto, se sugiere que cada curso tenga:

Criterios explícitos (rúbricas o listas de cotejo), calendario visible, retroalimentación oportuna, y coherencia entre lo que se pide y lo que se evalúa.

5) Aprendizaje activo como columna vertebral. La bimodalidad 50/50 favorece metodologías activas tales como aula invertida, estudio de casos, aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, gamificación, debates, simulaciones, prácticas guiadas y portafolios, entre otras. La idea no es hacer más por hacer más, sino mejor distribuido y con propósito pedagógico definido. A manera de ejemplo sencillo de alternancia (sólo para fines ilustrativos), en una misma semana se podrían organizar actividades presenciales de aprendizaje guiado por el docente como explicación breve del tema en cuestión, ejercicios de activación de saberes previos y acuerdos de trabajo en equipos o individual. Las cuales se entrelazarían con actividades en línea de consulta a recursos educativos (videos, lecciones, etc.), con actividad aplicativa en foro breve con evidencia evaluable.

¿Todas las asignaturas pueden ser 50/50?

Para tomar decisiones rápidas y responsables, se utiliza un criterio de Semáforo de elegibilidad, con base en los siguientes criterios:

Verde (lista para 50/50): asignaturas con alta factibilidad organizativa y didáctica para alternar trabajo presencial/en línea.

Amarillo (posible con condiciones): requiere ajustes, apoyos, recursos específicos o rediseño parcial.

Rojo (no aplica o aplica parcialmente): asignaturas con componentes que demandan presencialidad predominante (por ejemplo, clínicas, prácticas supervisadas, laboratorios y condiciones regulatorias específicas).

Activación inicial en las unidades académicas del nivel licenciatura.

El arranque está planteado de forma organizada, con un calendario que considera un inicio de implementación sólo para los programas de licenciatura, como primera etapa, desde el inicio del ciclo escolar 2026-2027. Se plantea un corte institucional de preparación y previsión el 15 de julio de 2026 para asegurar que los cursos bimodales estén listos y verificados. De esta manera, las primeras acciones recomendadas en cada unidad académica son:

1) Conformación del equipo local en cada unidad académica de implementación (5–7 personas). Un equipo operativo mínimo facilita acuerdos y seguimiento. Se recomienda sea encabezado por la persona titular de la dirección (que será el enlace con la coordinación del proyecto y vicerrectorías) e incluir la coordinación académica, jefaturas de carrera, coordinadores de academias, personal con perfil para apoyo técnico e innovación educativa y control escolar.

2) Socialización interna y acuerdos mínimos. Antes de seleccionar materias, se requiere que toda la comunidad de la Unidad Académica conozca las principales “reglas del juego”:

  • • Qué es y qué no es la bimodalidad.
  • • Cómo se registrará la participación en línea (evidencias en portafolios digital).
  • • Cómo se organizará la alternancia bimodal a lo largo del semestre.
  • • Y cómo se comunicará el calendario del plan didáctico bimodal a estudiantes.

3) Preselección de asignaturas con Semáforo. Las academias y los consejos técnicos realizan una primera selección rápida: Verde/Amarillo/Rojo, evitando desde el inicio las asignaturas con restricciones claras.

4) Llenado de matriz y ficha por asignatura. Para cada materia candidata se documenta lo esencial:

Qué actividades serán presenciales, qué actividades serán en línea, cuáles serán las evidencias semanales, recursos necesarios, y responsables por asignatura.

5) Definición del estándar mínimo de “aula virtual”. Se recomienda un estándar institucional simple (por semanas) que incluya avisos y calendario, objetivos semanales, recursos, actividades/evidencias y criterios de evaluación visibles (rúbricas y listas de cotejo).

6) Microcapacitación y acompañamiento docente. No se trata de “tecnificar” al docente, sino de acompañar el rediseño didáctico-pedagógico. En esta perspectiva, la capacitación se enfoca en cuestiones como planeación didáctica basada en metodologías activas y evidencias, uso básico de plataforma, evaluación con rúbricas simples apoyadas en listas de cotejo, organización y desarrollo alternado de los procesos de enseñanza y aprendizaje bimodales.

7) Verificación final (checklist) previa al arranque. Antes de iniciar, el equipo local de trabajo en cada unidad académica debe verificar y enviar reporte a la coordinación del proyecto del estado de la conectividad básica, espacios físicos y áreas de acceso a plataforma, estructura mínima de cursos bimodales, reglas de comunicación a estudiantes y docentes, vías de soporte, responsables del diseño y operación de los cursos.

¿Qué cambia para estudiantes, docentes, trabajadoras y trabajadores?

Los estudiantes tendrán un calendario más claro de cuándo asistir al aula o espacio físico presencial y cuándo trabajar en línea. Esta última parte contará como trabajo real, pues habrá actividades y evidencias que promoverán su formación y registrarán su asistencia. Además, podrán organizar mejor su semana, con rutas explícitas de aprendizaje.

Para los docentes, planearán el curso distinguiendo con intención pedagógica lo presencial y lo digital. Para ello, la plataforma en línea le ayudará a ordenar evidencias, comunicación y evaluación. En todo momento tendrá acompañamiento para estandarizar lo mínimo y sostener la calidad de su trabajo.

Y para trabajadoras y trabajadores de áreas de apoyo y gestión, habrá procesos más estables de operación académica (calendario, aulas, soporte, etc.), con líneas claras de comunicación y seguimiento para incidencias y mejora continua, pues la bimodalidad exige coordinación eficaz al reducir posibles improvisaciones.

En suma, el Proyecto Institucional de Bimodalidad UAS 50/50 busca que nuestra Alma Mater avance con seriedad hacia una educación más flexible, moderna y evaluable, sin perder su identidad. Se reitera: no es “clase por Zoom”, no es “educación a distancia total” y no es “menos exigencia”.

Es un modelo de organización didáctica y académica que exige claridad, acuerdos y evidencia de aprendizaje, y que se activará de forma gradual con trabajo colegiado en una primera etapa con el nivel de licenciatura. Posteriormente, se ampliará al nivel medio-superior, posgrado y enseñanzas especiales. Además, la puesta en práctica de este proyecto no conlleva ninguna reforma curricular a los planes de estudio, ni la afectación de derechos y prestaciones laborales de los docentes. Puesto que no cambia la materia o la jornada de trabajo, sólo la logística y la dinámica de los procesos educativos.

En las próximas semanas, cada unidad académica compartirá información con la coordinación del proyecto y las respectivas vicerrectorías sobre la conformación de sus equipos locales, selección de asignaturas e itinerarios de capacitación. La participación de toda la comunidad—estudiantes, docentes y personal de apoyo académico y administrativo—será clave para que la bimodalidad 50/50 funcione con calidad, orden y sentido universitario como todos esperamos ¿Y tú, ya estás listo(a)?